Es difícil que una larga trayectoria deportiva pase sin haber sufrido una lesión grave.
En mi caso, desde niño, y eso que exponía, tanto en mis participaciones futboleras, como atléticas, no había pasado de esguinces de tobillo o de rodillas erosionadas, y luciendo rojo mercromina.
Pero un mal día, Carrera de Sta. Cruz, una fija en mi calendario y por la negligencia de un policía local que me obligó a una maniobra evasiva brusca para evitar un atropello, me provocó una lesión grave. Rotura de ligamento cruzado y menisco externo.

Siempre es un momento inoportuno, pero en aquel 2002, quizás más.
Defendiendo la camiseta del Marineda At. había logrado un bronce en el Cto. Galicia de pista cubierta en 1500, en mi categoría Máster A, y Subcampeón de Galicia en 5000 metros en aire libre. Con plusmarca personal incluida.
En ese momento te das cuenta de lo vulnerable que puedes llegar a, ser. Y también aprendes a darte cuenta de la gente que te rodea.
Y he de decir, que todo el mundo se volcó conmigo. Para empezar mi familia, y mi hermano Jose, especialmente que me tuvo que aupar cargando conmigo los dos pisos de casa durante casi dos meses, cada vez que volvía de rehabilitación.
En el trabajo también se volcaron, tanto en Forum Filatélico como en la AD Cristo Rey, me dieron la tranquilidad y la estabilidad económica para que no me preocupase más que de mi recuperación. Cosas que nunca se olvidan.
También la Federación Gallega que me cubrió con la cobertura de la Mutua federativa, que en ese caso era Asisa. Personificada en Dolores Rojas. No escatimaron en facilidades para que no me faltase la asistencia adecuada.
Y llegamos al apartado médico en donde mi amigo y osteópata Pascual Zuluaga me recomendó ir al equipo de Ricardo De Casas. El mejor traumatólogo y con un protocolo de recuperación de 8 semanas para volver a caminar.
Me operó López Pardo que era del equipo de De Casas. Trabajo impecable. Fui increíblemente tranquilo al quirófano confiando plenamente en Dios, y en ese fantástico equipo. Les había pedido, poder volver a correr.
Les pedí defender mi sueño.
No me lo garantizaron, no pueden pero me dieron muchas opciones de éxito. Eso me bastaba.
Lo que vino después fue una lucha contra el dolor, contra la limitación de movilidad hasta poco a poco, con mucho sacrificio y tesón, y con la ayuda increíble de los físios, del hospital, de la Mutua y mi amigo Pascual, lograr hacer vida normal en menos de tres meses y volver a correr poco más de seis meses después en el que fue mi último Campeonato de Galicia, en las nuevas Pistas Universitarias, de Elviña en 5000 metros, donde quedé cuarto. Pero el puesto era lo de menos.
Lo importante fue hacer realidad mi sueño de volver a correr.


Espero que mi experiencia te sirva a ti si has pasado o estás pasando por una lesión grave.
Ánimo. Defiende tu sueño.
Lo importante fue hacer realidad mi sueño de volver a correr




