Es el título que aún se le resiste al equipo nacional, la Eurocopa.
Dos años después de obtener el primer mundial, y también contando con una Nations League, las de Montse Tomé se tomaron este torneo con una mentalidad ganadora.
Y arrolladora si nos atenemos a las goleadas de la primera fase.
Y así se llegó a las eliminatorias. La hora de la verdad.
Rivales de fuste, la anfitriona Suiza primero, después Alemania, en la final Inglaterra, actual campeona y mismo rival de la final del mundial de 2023.
España seguía dominando, seguía con guión ganador, futbolísticamente era mejor pero ya no apisonaba.
Tanto Alemania como Inglaterra, apelaban a fútbol de raza, a no rendirse nunca, y llevaron a España al límite.
Tanto es así que en la final ante Inglaterra, se tuvo que dirimir el título desde los once metros, y como diría el clásico, los penaltys son una lotería.
Que en este caso cayó del lado británico.
Las Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Paredes, Olga Carmona, Atenea o Mariona brillaron pero no fue suficiente.
Una resultante tan paradójica como corriente en la historia del fútbol.
Es el título que aún se le resiste al equipo nacional, la Eurocopa